Ir al contenido principal

EUGÉNIO DE ANDRADE, traducido del portugués por Alfredo Pérez Alencart

Eugénio de Andrade nació en Fundâo (Castelo Branco, Portugal) en 1923 y murió en Oporto en 2005.


ADEUS

Já gastámos as palavras pela rua, meu amor, 
e o que nos ficou não chega 
para afastar o frio de quatro paredes. 
Gastámos tudo menos o silêncio. 
Gastámos os olhos com o sal das lágrimas, 
gastámos as mãos à força de as apertarmos, 
gastámos o relógio e as pedras das esquinas 
em esperas inúteis. 

Meto as mãos nas algibeiras e não encontro nada. 
Antigamente tínhamos tanto para dar um ao outro; 
era como se todas as coisas fossem minhas: 
quanto mais te dava mais tinha para te dar. 

Às vezes tu dizias: os teus olhos são peixes verdes. 
E eu acreditava. 
Acreditava, 
porque ao teu lado 
todas as coisas eram possíveis. 

Mas isso era no tempo dos segredos, 
era no tempo em que o teu corpo era um aquário, 
era no tempo em que os meus olhos 
eram realmente peixes verdes. 
Hoje são apenas os meus olhos. 
É pouco, mas é verdade, 
uns olhos como todos os outros. 

Já gastámos as palavras. 
Quando agora digo: meu amor
já se não passa absolutamente nada. 
E no entanto, antes das palavras gastas, 
tenho a certeza 
que todas as coisas estremeciam 
só de murmurar o teu nome 
no silêncio do meu coração. 

Não temos já nada para dar. 
Dentro de ti 
não há nada que me peça água. 
O passado é inútil como um trapo. 
E já te disse: as palavras estão gastas. 

Adeus. 


ADIÓS

Ya gastamos las palabras por la calle, mi amor,
y lo que nos quedó no alcanza
para alejar el frío de cuatro paredes.

Gastamos todo menos el silencio.
Gastamos los ojos con la sal de las lágrimas,
gastamos las manos a fuerza de apretárnoslas,
gastamos el reloj y las piedras de las esquinas
en esperas inútiles.

Meto las manos en los bolsillos y no encuentro nada.
Antes teníamos tanto para dar uno al otro;
era como si todas las cosas fuesen mías:
cuanto más te daba más tenía para darte.

A veces tú decías: tus ojos son peces verdes.
Y yo creía.
Creía,
porque a tu lado
todas las cosas eran posibles.

Pero era en el tiempo de los secretos,
era en el tiempo en que tu cuerpo era un acuario,
era en el tiempo en que mis ojos
realmente eran peces verdes.
Hoy son solamente mis ojos.
Es poco, pero es verdad,
unos ojos como todos los otros.

Ya gastamos las palabras.
Cuando ahora digo: mi amor,
ya no sucede absolutamente nada.
Y, sin embargo, antes de las palabras gastadas,
tengo la certeza
que todas las cosas se estremecían
solo de murmurar tu nombre
en el silencio de mi corazón.

No tenemos ya nada para dar.
Dentro de ti
no hay nada que me pida agua.
El pasado es inútil como un trapo.
Y ya te dije: las palabras están gastadas.

Adiós.







Comentarios

Entradas populares de este blog

DANTE BERTINI, traducido al polaco por Ada Trzeciakowska

Dante Bertini nació en 1945 en Buenos Aires (Argentina), donde murió en 2025.                        MUDANZA                ¿qué más puedo decirte?                quisiera que estrenaras un rincón de mi cuerpo               aunque no hay nada nuevo en el hábito viejo              que es ahora mi cuerpo                ¿hay algo que seduzca tu paso hasta mi lecho?                podría alzar la voz                dotarla de algún énfasis                dar cualidad divina a lo apenas doméstico                prometer ...

XUAN BELLO, traducido del asturiano por Lourdes Álvarez

Xuan Bello nació en Paniceros (Asturias) en 1965 y murió en Oviedo en 2025. SINESTESIA Los neurofisiólogos afirmen que ye namás un enquívocu del cuerpu namoráu: vete equí mesmu, nesta cai nesta ciudá perdida, sentir el to cuerpu baxo la camisa del silenciu. Una simple confusión del cerebro que, con too, permitió a Herzog falar de la “verdá poética” y a Keats recordanos que la memoria esfrutaba del sentíu del tactu. Yer por eso que’l rellumu de lo real tresfórmase en verdá na alma y yo pùedo besate                                                (pongo tanta atención cuando te beso)                                ...

JUAN ALCAIDE, traducido al farsi por Fariba Goorgin

Juan Alcaide nació en 1907 en Valdepeñas (Ciudad Real), donde murió en 1951. TIERRA DE NADIE Zambullido en la fresca serpentina de la trinchera en soledad, me leo. ¿En dónde están las balas esta tarde? ¿En dónde el enemigo? ¿En dónde el ansia? Me asomo. No hay temor. Pica el saludo que congestiona un campo de amapolas. Poso el alma en la tierra que separa -tigre en terrible siesta- los dos frentes. ¡Esa tierra! ¡Ese pulso! ¡Ese silencio! ¡Ese tigre dormido entre dos campos!. ¿Quién eres, corazón?                                 (Tierra de nadie. Tierra entre dos trincheras enemigas).