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EMILIANO R. FERNÁNDEZ, traducido del guaraní por Susy Delgado

Emiliano R. Fernández nació en 1894 en Asunción (Paraguay), donde murió en 1949.



KO’ETĨ JAVE

 

Ko’emba potáma Tupãsy rekéva

epu’ã ehecha nde rayhuhami

peinama oguahȇ ñande resapéva

yvaga apýpe ko’ȇ morotĩ.

 

Guyrami maymáva opuraheipáma

ha ipotyjera rosa pytãite

ka’aguy mbytépe ku guyra campana

péina orrepika ko'etĩ jave.

 

Cabrilla ojayvýma kuarahy reiképe

ha estrella ova mombyry mbyry,

che nerovetãme mborayhu apytépe

che puraheimíme romongerasy.

 

Nde ryke aurora chemohenondéva

péina omboguepa Tupã rataindy.

Epáy che kamba rohechasetéva

torohetûmi ha taha jevy.

Norte piguymi che py'ajoráva

péina chemoirû nde pejusete,

néina epu’ã che korasõ jára

chemokunu’û ahaite mboyve.

 

Ne korasõmírõ che rembiayhupára

ani ãichaite che ánga mbo'i

chénte ko yvy ári ne rembiguairãva

ñesuhápe ajúva romomaitei.

 

Calandria para ku oñe’ȇ asýva

enramada ári péina operere,

che moirû avei ku oñe’ȇ joyvýva

músico estero guyraû chore,

 

jazmín Paraguái hyakuã mombyrýva

yvytu jurúpe péinama oguahȇ,

nardo morotĩ hyakuã yvagapýva

nde róga okára omyenyhete.

 

 

DESPUNTANDO EL ALBA

 

Ya despunta el alba, diosa adormecida,

levántate y mira a este ser que te ama,

aquí está llegando lo que nos alumbra

a orillas del cielo, blanco amanecer.

 

Los pájaros cantan unidos en coro

sus pétalos abre la rosa rojísima,

en medio del bosque el pájaro campana

está repicando con el sol que asoma.

Cabrillas que caen hacia el poniente

y estrellas viajeras que se mudan lejos,

yo, en tu ventana, sumido en amor,

con mi pobre canto te hago desvelar.

 

Tu hermana, la aurora, que me ha antecedido,

aquí apaga todas las velas de Dios.

Despierta, morena, tanto quiero verte,

que pueda besarte y partir de nuevo.  

 

El norte discreto que despeja mi alma

aquí me acompaña, quiere refrescarte,

ya, levántate, dueña de mi pecho,

encaríñame, antes que me vaya.

 

Si tienes piedad, dueña de mi amor,

no me despedaces así el alma mía,

que yo, en este mundo, tu siervo seré

de rodillas vengo, aquí a saludarte. 

 

La calandria alegre que tan dulce canta

sobre la enramada está aleteando,

también me acompaña como haciendo el dúo

el mirlo que canta desde los esteros,  

 

jazmín Paraguay que aroma de lejos

en labios del viento, he aquí que ya llega,

el nardo tan blanco huele a cielo ancho

llena por completo el patio de tu hogar.





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