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JAIME JARAMILLO ESCOBAR, "X504", traducido al inglés por Anabel Torres

Jaime Jaramillo Escobar, "X504", nació en Pueblorrico (Colombia) en 1932 y murió en Medellín en 2021. 



                                         MAMÁ NEGRA 


Cuando mamá negra hablaba del Chocó

le brillaba la cadena de oro en el pescuezo,

su largo pescuezo para beber agua en las totumas,

para husmear el cielo,

para chuparles la leche a los cocos.

Su pescuezo largo para dar gritos de colores con las guacamayas,

para hablar alto entre las vecinas,

para ahogar la pena,

y para besar a su negro, que era alto hasta el techo.

Su pescuezo flexible para mover la cabeza en los bailes,

para reír en las bodas.

Y para lucir la sombrilla y para lucir el habla.

Mamá negra tenía collares de gargantilla en los baúles,

prendas blancas colgadas detrás del biombo de bambú,

pendientes que se bamboleaban en sus orejas,

y un abanico de plumas de ángel para revolver el aire.

Su negro le traía mucho lujo del puerto cada vez que venían los barcos,

y la casa estaba llena de tintineantes cortinas de conchas y de abalorios,

y de caracoles para tener las puertas y para tener las ventanas.

Mamá negra consultaba el curandero a propósito del tabardillo,

les prendía velas a los santos porque le gustaba la candela,

tenía una abuela africana de la que nunca nos hablaba,

y tenía una cosa envuelta en un pañuelo,

un muñequito de madera con el que nunca nos dejaba jugar.

Mamá negra se subía la falda hasta más arriba de la rodilla para pisar el agua,

tenía una cola de sirena dividida en dos pies,

y tenía también un secreto en el corazón,

porque se ponía a bailar cuando oía el tambor del mapalé.

Mamá negra se movía como el mar entre una botella,

de ella no se puede hablar sin conservar el ritmo,

y el taita le miraba los senos como si se los hubiera encontrado en la playa.

Senos como dos caracoles que le rompían la blusa,

como si el sol saliera de ellos,

unos senos más hermosos que las olas del mar.

Mamá negra tenía una falda estrecha para cruzar las piernas,

tenía un canto triste, como alarido de la tierra,

no le picaba el aguardiente en el gaznate,

y, si quería, se podía beber el cielo a pico de estrella.

Mamá negra era un trozo de cosa dura, untada de risa por fuera.

Mi taita dijo que cuando muriera

iba a hacer una canoa con ella.


 

BLACK MAMMA 


When Black Mamma even mentioned Chocó

The golden chain around her neck would glow:

Her neck, lengthy to sip from palm gourds,

To sniff at the sky,

To suck milk from coconuts.

Her lengthy neck, good to shout colorful screams at macaw birds,

To talk aloud between neighborhood ladies,

To drown her sorrow,

And to kiss her black man, up-to-the-ceiling tall.

Her flexible neck, to tilt her head at dances,

To roar with laughter at weddings,

To flaunt her parasol and to flaunt her words.

 

Black Mamma had necklaces with coils of beads in trunks,

White garments hanging behind a screen made of bamboo,

And a fan made of angel feathers to stir up the air.

Her black man lavished her with luxuries fetched from the port

When ships came in,

And the house was full of curtains jingling with shells and ornaments,

And big snails to hold the doors and window shutters open.

Black Mamma visited the healer when she got typhus,

Lit candles to saints because she was fond  of flames,

Had a grandmother from Africa she never told us about,

And kept something wrapped in a handkerchief,

A little wooden doll she never let us play with.


Black Mamma lifted her skirts above the knees to step into water,

She had a mermaid’s tail split into two feet,

And held a secret in her heart,

Because upon hearing the drum of the Mapalé,

She always danced.

 

Black Mamma swayed like the sea trapped in a bottle,

One can´t even mention her without keeping to her rhythm,

And Pops would look at her breasts as if he had just found them

on the beach.

Breasts like two snails ripping her blouse open,

As if the sun arose from them,

A pair of breasts more beautiful than the waves of the sea.

 

Black Mamma had a tight skirt to cross her legs,

She carried a sad tune, like a wail from the earth,

Hard liquor wouldn’t even scratch her gullet,

And, if she felt like it, she could toss down heaven guzzling from a star.  


Black Mamma was a chunk of solid stuff,

Smeared with laughter on the outside.

My dad used to say that when she died

He meant to make a canoe out of her.








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