Herberto Helder nació en Funchal (Madeira, Portugal) en 1930 y murió en Cascais en 2015.
A COLHER NA BOCA (Tríptico, II)
LA CUCHARA EN LA BOCA (Tríptico, II)
A COLHER NA BOCA (Tríptico, II)
Não sei como
dizer-te que minha voz te procura
e a atenção começa
a florir, quando sucede a noite
esplêndida e
vasta.
Não sei o que
dizer, quando longamente teus pulsos
se enchem de um
brilho precioso
e estremeces como
um pensamento chegado. Quando,
iniciado o campo,
o centeio imaturo ondula tocado
pelo pressentir de
um tempo distante,
e na terra
crescida os homens entoam a vindima
— eu não sei como
dizer-te que cem ideias,
dentro de mim, te
procuram.
Quando as folhas
da melancolia arrefecem com astros
ao lado do espaço
ao lado do espaço
e o coração é uma
semente inventada
em seu escuro
fundo e em seu turbilhão de um dia,
tu arrebatas os
caminhos da minha solidão
como se toda a
casa ardesse pousada na noite.
— E então não sei o
que dizer
junto à taça da
pedra do teu tão jovem silêncio.
Quando as crianças
acordam nas luas espantadas
que às vezes se
despenham no meio do tempo
— não sei como
dizer-te que a pureza,
dentro de mim , te
procura.
Durante a
primavera inteira aprendo
os trevos, a água
sobrenatural, o leve abstracto
correr do espaço —
e penso que vou
dizer algo cheio de razão,
mas quando a
sombra cai da curva sôfrega
dos meus lábios,
sinto que me faltam
um girassol, uma
pedra, uma ave — qualquer
coisa extraordinária.
Porque não sei
como dizer-te sem milagres
que dentro de mim
é o sol, o fruto,
a criança, a água,
o deus, o leite, a mãe,
o amor,
que te
procuram.
LA CUCHARA EN LA BOCA (Tríptico, II)
No sé cómo decirte que mi voz te busca
y la atención comienza a florear, cuando
sucede la noche
esplendida y vasta.
No sé qué decir, cuando tus pulsos
largamente
se llenan de un brillo precioso
y estremeces como un pensamiento llegado.
Cuando,
iniciado el campo, el centeno inmaduro
ondula tocado
por el presentimiento de un tiempo
distante,
y en la tierra crecida los hombres entonan
la cosecha
— yo no sé cómo decirte que cien ideas,
adentro de mí, te buscan.
Cuando las hojas de la melancolía se
templan con astros
al lado del espacio
y el corazón es una semilla inventada
en su oscuro fondo y en su turbión de un
día,
tú arrebatas los caminos de mi soledad
como si toda la casa ardiese descansada en
la noche.
— Y entonces no sé qué decir
Junto a la copa de
piedra de tu silencio tan joven.
Cuando los niños
despiertan en las lunas espantadas
que a veces se desgajan
en medio del tiempo
— no sé cómo decirte que la pureza,
adentro
de mí, te busca.
Durante
la primavera entera comprendo
los
tréboles, el agua sobrenatural, el leve abstracto
correr
del espacio —
y pienso que voy a decir algo con toda la
razón,
pero cuando la sombra cae de la curva
sórdida
de mis labios, siento que me faltan
una piedra, una ave, un girasol —
cualquier
cosa extraordinaria.
Porque no sé cómo decirte sin milagros
que adentro de mí es el sol, el agua,
el fruto, el dios, el niño, la leche, la
madre,
el amor,
que te buscan.

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