Luisa Villalta nació en 1957 en A Coruña, donde murió en 2004.
A ESTACIÓN
Onda nós nunca pasan os trens.
Só chegan ou parten.
Por iso tamén somos nós
a nosa última estación
o noso amor definitivo.
Así podemos marchar
no único sentido posibel
ou esperar o avalo dos viaxeiros
para sentirnos expandidos nas miradas extrañas
que chegan arrastrando as bambalinas do mundo.
Onde nós non hai nunca outro destino
que ser un anónimo fin
ou un glorioso comezo.
Máis alá
máis alá somente o mar
e a incertidume da luz
o extremo
o abismo
o espello detido en nós.
LA ESTACIÓN
De donde somos nunca pasan los trenes.
Solo llegan o parten.
Por eso también somos nosotros
nuestra última estación
nuestro amor definitivo.
Así podemos marchar
en el único sentido posible
o esperar el vaivén de los viajeros
para sentirnos expandidos en las miradas extrañas
que llegan arrastrando las bambalinas del mundo.
De donde somos no hay nunca otro destino
que ser un anónimo fin
o un glorioso comienzo.
Más allá
más allá solamente el mar
y la incertidumbre de la luz
el extremo
el abismo
el espejo detenido en nosotros.

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