María Elvira Castañón González nació en 1922 en Aller (Asturias), donde murió en 1989.
Qué güepu ye, qué preciosu
Qué güepu ye, qué preciosu,
qué devinu ye’l Dios nenu...
y naz nunes fríes payes
d’un portalucu mui vieyu.
Son dos soles los güeyinos
y dos roses los papiellos,
son d’oru los sos ricinos
y sos llabios tan bermeyos
qu’envidia dan a les flores
por nun ser nidies como ellos.
Qué güepu ye, qué preciosu
el Dios que se fexo nenu...
al velu temblar de frío
danme ganes de coyelu,
acoricalu en regazu
y da–y nos papinos besos
y cunta–y esos cuentinos
que gustin tanto a los nenos
mientres ciarra los güeyinos
y va quedando durmiendo.
¡Ay! Jesusín de mi vida,
tú que yes Dios de los cielos
sabes que ye de verdá
lo muncho que yo te quiero.
Qué bello, qué Hermoso
Qué bello es, qué hermoso,
qué divino es el Dios niño...
y nace en unas frías pajas
de un portal muy viejo.
Son dos soles los ojos
y dos rosas las mejillas,
son de oro sus rizos
y sus labios tan rojos
que envidia dan a las flores
por no ser suaves como ellos.
Qué bello es, qué hermoso
el Dios que se hizo niño...
al verlo temblar de frío
me dan ganas de cogerlo,
acunarlo en el regazo
y darle en las mejillas besos
y contarle los cuentecillos
que gustan tanto a los niños
mientras cierra los ojos
y va quedando durmiendo.
¡Ay! Jesús de mi vida,
tú que eres Dios de los cielo
sabes que es de verdad
lo mucho que yo te quiero.
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