Constantino Cabal nació en 1877 en Oviedo, donde murió en 1967.
EL CANTU DE LA SERENA
Oyo ─de xemes en cuando─
un cantu que vien del mar,
y que se me va enriedando
como si fós un collar.
Son palabrines laínes
pa mín tán vacíes de sen;
yo non sei sos palabrines,
pero entiéndolu per-bien..!
─Ye la serena…! La xente
cuerri a cuntámelo ansí:
─Ye la serena, empaciente,
Que tá llamándote a tí…!
Ay, fuxe, que la serena
callará si non te ve…!
Y yo vo pacia l’arena,
que m’emburria non sei
qué…!
La xente roña mentantu
so avisu d’esmolición:
─Miá que isi cantu ye cantu
que esmorez el corazón…!
Dientro d’elli, faise pena,
faise fuebu, faise agrín…─
Y yo llamo a la
serena,
que non s’alonxe de mín.
Ay, tou ye en vanu…! Ye en vanu
que se me acamente bien;
yo sei que el cantu tiranu
faráse morte también…!
Y entro ’na mar con profía
y en sin amirar p’atrás,
porque val muncho la vía,
pero isi cantu val más…!
EL CANTO DE LA SIRENA
Oigo ─de vez en cuando─
una canción que viene del mar,
y que se me va enredando
como si fuese un collar.
Son palabras ladinas
para mí sin sentido;
¡yo no sé sus palabras,
pero la entiendo muy bien...!
─¡Es la sirena…! La gente
corre a contármelo así:
─¡Es la sirena, impaciente,
que te está llamando a ti…!
¡Ay, huye que la sirena
callará si no te ve…!
¡Y yo voy hacia la arena,
que me empuja no sé qué…!
La gente mientras susurra
su aviso de preocupación:
─¡Mirad que esa canción es canción
que desmaya el corazón…!
Dentro de él, se hace pena,
se hace fuego, se hace acidez…─
Y yo llamo a la
sirena
que no se aleje de mí.
¡Ay, todo es en vano…! Es en vano
que se me advierta bien;
¡yo sé que la canción tirana
se hará muerte también…!
¡Y entro en la mar con terquedad
y sin mirar atrás,
porque vale mucho la vida,
pero esa canción vale más…!
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